El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma. Se celebra cuarenta días antes del Domingo de Ramos que da comienzo a la Semana Santa. La ceniza, cuya imposición constituye el rito característico de esta celebración litúrgica, se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año litúrgico anterior.

El Miércoles de Ceniza es una celebración litúrgica móvil ya que tiene lugar en diferente fecha cada año, ya que para establecer dicha fecha lo primero que hay  que tener en cuenta es la fecha que será el Domingo de Pascua Resurrección que tiene que ser el domingo siguiente a la primera luna llena después de entrar la primavera. Partiendo de este día contando hacia atrás será la Semana Santa,  Domingo de Ramos y otros cuarenta días hacia atrás se establece el Miércoles de Ceniza (día siguiente al martes de carnaval)

Este día, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.

El simbolismo de la ceniza se relaciona con el hecho de ser el residuo frío y pulverulento de la combustión, lo que persiste luego de la extinción del fuego. La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia. De allí las palabras que Abraham pronuncia en el Génesis:

Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor.