Cocinar de cine

29 10 2009

“Cocinar de cine”

Xabi y Juan Miguel Gutiérrez

Editorial Everest, León, 2006.

Muchas veces hemos visto una película en la que la gastronomía tenía cierta importancia. Desde personajes de Tarantino comiendo hamburguesas hasta las opíparas cenas de los personajes de Fellini, el cine siempre ha marcado tendencia. Juan Miguel y Xabier Gutierrez recogen esas recetas en un libro único.
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Entre otras cosas porque se nos dan recetas que sí están en algunas películas pero por otra parte el laboratorio Arzak ha tenido que ver las escenas para deducir las recetas. Xabier es director del citado laboratorio y se propuso crear una obra en la que la receta fuera una deducción de los platos que se degustaban en sus películas favoritas. Por eso el homenaje es doble, primero al cine y luego a la gastronomía más variada.

Los hermanos Xabi y Juan Miguel Gutiérrez han unido el séptimo arte y la gastronomía en el libro “Cocinar de cine”, en el que ligan 54 películas con otras tantas recetas culinarias.

El libro presenta en primer lugar la película elegida, ilustrada por uno o dos fotogramas y acompañada de los comentarios de Juan Miguel Gutiérrez, y a continuación muestra la receta relacionada con el filme, plasmada en fotografías de Mikel Alonso.

La obra comienza con “Fresas salvajes” de Ingmar Bergman, a la que corresponde una receta de ajos y fresones tiernos, y culmina con “El día de la bestia” de Alex de la Iglesia, que ha inspirado un plato de conejo con “morokila”.

Los filmes seleccionados no son “películas gastronómicas”, aunque entre las 54 cintas incluidas en el libro no faltan algunas de las mejores obras relacionadas con el buen comer, como “El festín de Babette”, de Gabriel Axel, “Como agua para chocolate”, de Alfonso Arau, o “Comer, beber, amar”, de Ang Lee.

La relación entre la película y la receta en ocasiones se encuentra en los colores dominantes en el filme o en alguna escena concreta, como ocurre con Annie Hall, de Woody Allen, cuya receta es “bogavante inestable”, que trae a la memoria el grotesco safari doméstico que Alvy Singer (Allen) protagoniza con varios bogavantes “rebeldes” en uno de los pasajes más divertidos de esta obra.

El libro constituye, según sus autores, un “diálogo entre hermanos”, en el que está presente el recuerdo de sus padres, de aquella madre “muy buena cocinera” y aficionada al cine, “perfecta contadora de películas”, y de su padre, cinéfilo y fundador de un cineclub en Renteria.

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