“El retablo de las Maravillas”, y “La Cena”, de Els Joglars.

10 03 2010

El retablo de las maravillas

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Una gran obra de teatro que tuve la suerte de ver; se trata de una obra satírica sobre lo que unos creen ver y otros pícaros pretenden que vean……….sin duda una gran reflexión de Els Joglars basada en un Entremés de Cervantes.

Boadella sostiene que existen 4 grandes tomaduras de pelo que se repiten a lo largo de la historia : Religión , Cocina , Arte y Política. Por ello , y con gran sentido del humor, parodia todo eso. “¿quién no ha estado en un restaurante de alta cocina , ha pagado una fortuna y ha degustado una bazofia y encima se ha quedado con hambre???” , se preguntaba el director en una entrevista. O “¿cuántos tienen una basura colgada en el comedor sólo porque les costó una pasta y es de un prestigioso pintor?” , reclama Boadella.

En este entremés, Cervantes pone de manifiesto la cretinez e ignorancia de la mayoría de las gentes que por sus complejos no se atreven a expresar lo que ven o lo que piensan sobre algo si difiere de lo que dice la mayoría. Lamentablemente, la sociedad del siglo XXI no ha evolucionado nada en este aspecto y la obra de Cervantes refleja perfectamente el comportamiento cobarde de las gentes en el mundo que vivimos.

Esta falta de seguridad es utilizada por manipuladores que sacan o intentan sacar buen provecho de esta falta de criterio y esta tendencia lamentable al aborregamiento de muy buena parte de la sociedad. Dice Boadella que “para que se produzca un retablo es requisito imprescindible que haya pícaros e incautos a los que engañar”.

Cervantes, en este entremés, recrea un tema tradicional que ya aparece en El conde Lucanor de Don Juan Manuel y que posteriormente retomarán Andersen en El traje del emperador y Jerzy Kosinski en su novela Desde el jardín.

En el entremés cervantino, dos pícaros, Chanfalla y Chirinos intentan engañar al alcalde, el gobernador y al regidor de un pueblo, Juan Castrado, para sacarle el dinero, haciéndose pasar por cómicos que están dispuestos a deleitarlos y maravillarlos con un retablo en el que:

” … ninguno puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de confeso, o no sea habido y procreado de sus padres de legítimo matrimonio; y el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase de ver las cosas, jamás vistas ni oídas, de mi retablo”.

La cena

La Cena. Sátira con aliños de Las cuatro estaciones de Vivaldi satiriza sobre cómo los políticos “sólo hacen movimientos de escaparate y nunca tocan el fondo de la cuestión” y sobre cómo “el cambio climático se ha convertido en un asunto de fe”.

La acción se inicia a través de la preparación de una cumbre internacional sobre cuestiones climáticas celebrada en un Parador Nacional, y en la que el Gobierno español se responsabiliza de la cena de clausura.

En dicho ágape -en el que aparecen personajes como una ministra de Medio Ambiente, que guarda similitudes con la actual, el Papa o el Dalai Lama, además de los cocineros-, se pretende deslumbrar a los mandatarios extranjeros ofreciendo un menú encomendado a un genio gastronómico, como demostración de alta cocina vanguardista respetuosa con la ecología y el medioambiente.

A través de este argumento se van introduciendo críticas a la impostura y la frivolidad con que las administraciones políticas tratan las cuestiones que tienen que ver con la naturaleza y el medioambiente; al fomento de los temas ecológicos y del cambio climático, promovidos en versión catastrofista, creando una nueva moda que inspira su tratamiento como forma contemporánea de religión; y a la disposición de la gente a seguir cualquier personaje como Al Gore que, según Boadella, “va por el mundo con su show y con mucho morro”.