Gastronomía en el cine: Los manjares como contexto de grandes historias (Crónica- México)

11 04 2016

En el cine la cocina también ha servido como punto de partida para tratar temas emocionales, sociales o historias de vida en el séptimo arte, tal es el caso de Una buena receta que llega este fin de semana a las salas de cine nacionales con Bradley Cooper en el papel de uno de los chefs más importantes de París, por tal motivo Crónica hace un recorrido por los filmes más representativos sobre ches y gastronomía.

En 1922 comenzaron las primeras películas producidas por Columbia y una de sus primeras grandes apuestas se dio con la contratación de Frank Capra quien era conocido por sus películas cómicas. El cineasta comenzó su colaboración con los estudios con una modesta película llamada Cómo se corta el jamón (1928), en la cual expone una comedia familiar acerca del dueño de una cadena de restaurantes que deshereda a su único hijo cuando éste le desobedece y se casa con una humilde cigarrera. El hijo en venganza abre una nueva cadena de comida para demostrar que su matrimonio no estaba equivocado.

Cinco años más tarde tocó el turno de George Cukor con Cena a las ocho (1933), un cineasta que a través de la organización de una suculenta cena cuenta la historia de una mujer que intenta animar a su marido en depresión a causa de que uno de sus amigos le quiere quitar sus acciones en su empresa, por lo que organiza una reunión con amigos en la que ella no sabe que ambos se encontrarán.

Después de esos primeros éxitos en los que la cocina fue el pretexto para mostrar diferentes tramas, en los años 50 tocó el turno a otro de los grandes. William Wyler estrenó Carrie (1952), la historia de una chica de la que queda perdidamente enamorado el dueño de un restaurante, a quien dio vida Laurence Olivier; mientras que en esa misma década Jean Renoir, lanzó Comida sobre la hierba, en la que su protagonista, en medio de un picnic, decide romper con su compromiso matrimonial y su pasión por la ciencia.

La década siguiente tuvo películas en las que si bien no se mostraba abiertamente la gastronomía en el cine, sí era factor para el desarrollo de su trama como Breakfast at Tiffany’s (1961), de Blake Edwards, con Audrey Hepburn; sin embargo hubo otros que mostraron de mejor manera el gusto por la cocina como El restaurante de Alicia (1969), de Arthur Penn, el cual cuenta la historia de un músico hippie a través de su lugar preferido para comer y El gran restaurante (1966), de  Jacques Besnard que muestra cómo se prepara una cena especial para un jefe de Estado, en cuyo evento hay un misterio sin resolver.

Otra cena memorable se da en El discreto encanto de la burguesía (1972), de Luis Buñuel, la cual brilla porque un grupo de amigos nunca logran poder comer, la cinta llega en una década en la que se estrena otro de los filmes más representativos sobre la gastronomía y el cine, se trata de La gran comilona (1973), de Marco Ferreri, sobre un grupo de amigos que intentan suicidarse comiendo sin tregua, el cual contó con la actuación estelar de Marcelo Mastroianni. Años más tarde también estuvieron Muslo o pechuga (1976), de Claude Zidi y Pero ¿quién mata a los grandes chefs? (1978), de Ted Kotcheff.

El festín de Babette (1987), de Gabriel Axel, es otra de las cintas icónicas sobre los manjares. Ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera (Dinamarca), cuenta la historia de una forastera que responde la bondad de una familia con la preparación de sus mejores platillos.

Memorable también El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989), de Peter Greenaway, una película policiaca que ocurre en un restaurante de lujo cuyo dueño decide intervenir en el asunto; también se estrenaron Mystic Pizza (1988) de Donald Petrie, que contó con la actuación de Julia Roberts y Se acabó el pastel (1986) de Mike Nichols, que tiene en Meryl Streep y su personaje a una mujer especialista en la cocina.

En los años 90, figuran dos filmes del aclamado Ang Lee, primero El banquete de bodas (1993) y posteriormente Comer beber, amar (1994) que ganó el Oscar con la historia la historia familiar de un experto cocinero de Taipei y sus tres hijas. También está la conmovedora Tomates verdes fritos (1991), de Jon Avnet; La cena de Ettore Scola (1998); Nubes pasajeras (1996), de Aki Kaurismaki; American cousine (1999), de Jean-Yves Pitoun y la grotesca y genial Delicatessen (1991), de Jean-Pierre Jeunet.

Entrados en el nuevo milenio tenemos historias como Vatel (2000), de Roland Joffé, en el que Gerard Depardieu da vida a un cocinero francés del siglo XVII; Julie & Julia (2009), de Nora Ephron, nuevamente con Meryl Streep, una comedia biográfica sobre la chef Julia Child; y también destaca Soul Kitchen (2009), del aclamado Fatih Akin.

De esta década también hay filmes como Deliciosa Martha (2001), de Sandra Nettelbeck; Fast Food Nation (2006), de Richard Linklather; Cena entre amigos (2001) de Norman Jewison y Sin reservas (2007) de Scott Hicks.

Finalmente en los últimos años tenemos los casos de Toast (2010), de S.J. Clarkson, que aborda el placer por la gastronomía de un chico que descubre al mismo tiempo su homosexualidad; la cinta animada Ratatouille (2012); a Jean Reno como cocinero en Comme un chef, (2012); la historia de Amor a la carta (2013), de Ritesh Batra; Los sabores del palacio (2012), de Christian Vincent, aclamada en Cannes y #Chef (2014).

De México destacamos los casos de Acá las tortas, de Juan Bustillo Oro, en 1951 y, por supuesto, Como agua para chocolate, de Alfonso Arau, en 1992.

Enlacehttp://www.cronica.com.mx/notas/2016/954478.html

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